ABOUT THE SIERRA: INDIGENOUS CULTURES:
Arareco Raíchara
AUGUSTO URTEAGA CASTRO POZO
CENTRO INAH-CHIHUAHUA.*
Chihuahua, agosto de 2003.
Las autoridades indígenas ejidales del pueblo tarahumar de San Ignacio de Arareco, situado en el Municipio de Bocoyna del estado de Chihuahua en México, a escasos 20 minutos del centro turístico de Creel, vienen instando a las autoridades agrarias correspondientes para que se les restituyan sus tierras del rancho “Recowata” que ancestralmente han habitado y considerado como parte de su territorio propio.
La ranchería Recowata es considerada por estos tarahumares (aproximadamente 400 núcleos familiares) como un elemento constitutivo de su entorno natural y territorial que les fue legado por la divinidad y es utilizado como espacio ceremonial (es frecuente la realización del canto de yúmare, entre otras actividades rituales). Luego, hace 7 años, después de un proceso jurídico viciado y anticonstitucional, las autoridades gubernamentales vendieron las 271 hectáreas del predio mencionado a un habitante no indígena por una irrisoria cantidad en pesos mexicanos y éste, a su vez y muy poco tiempo después, lo remató a una compañía inmobiliaria norteamericana a cambio de una jugosa cantidad en dólares.
Actualmente los indígenas de San Ignacio de Arareco han demandado judicialmente los procedimientos jurídicos de las autoridades agrarias que permitieron que la llamada “Inmobiliaria Sierra Madre, S.A.” (Eagle Pass, Co.), constituida por capitalistas norteamericanos encabezados por Steve McWilliams, pretenda posesionarse de este predio con finalidades meramente turísticas, posibilitando así una alteración de la vida cultural de este pueblo tarahumar que también tiene intereses turísticos, pero respetando sus tradiciones propias, sus riquezas naturales (particularmente bellas) y administrando directamente un proyecto de ecoturismo, entendido desde su diferencia cultural y no por encima de ella.
Es de hacer notar al respecto, que los indígenas (como otros de la región), compiten nada menos y nada más que con los proyectos oficiales de turismo auspiciados por el actual Gobierno del Estado de Chihuahua en el llamado “Plan (turístico) Maestro Divisadero-Barrancas” cuyos principales y más activos beneficiados son los hoteleros y comerciantes no indígenas provenientes, muchos de ellos, de otros estados de la República Mexicana. Este “Plan Maestro” tiene la peculiaridad de no haber sido consultado con la población indígena de la zona y así como el caso de Recowata el gobierno mexicano incumple con lo pactado con su adhesión al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo relativo a los derechos indígenas y tribales en países independientes que lo obliga a consultar este tipo de proyectos con las poblaciones indígenas afectadas.
El predio Recowata fue (como consta en diversos documentos históricos) y es considerado por los misioneros jesuitas como un rancho más habitado por los pobladores originarios del pueblo de San Ignacio de Arareco (de ará=tierra de charcos), al grado de que hoy suelen practicar en él, compartiendo con los indígenas) fiestas tradicionales como el yúmare –acción de petición o gracias--, la semana santa, misas, bautismos, carreras de bola, etcétera.
El INAH-Chihuahua, realizó en el año 2002 un Peritaje Antroplógico por petición oficial de la Magistratura Agraria con el objetivo de coadyuvar en la solución de esta problemática agraria, forestal, turística y cultural de esta población tarahumar y a la fecha sigue colaborando con una asesoría permanente en estos temas así como en la capacitación jurídica y organizativa de esta importante y valerosa comunidad que sólo busca preservar sus valores culturales y naturales. |